La historia del séptimo arte está repleta de parejas que conciliaron una relación sentimental con una profesional en los platós de rodaje. John Cassavetes afirmaba que “no había diferencia entre la vida y el cine” para Gena Rowlands y él, Liv Ullmann explicó cómo la “telepatía emocional” que había desarrollado con Ingmar Bergman les ahorraba tener que darse instrucciones en plató y Diane Keaton concluyó que los personajes que Woody Allen escribía para ella eran “versiones amplificadas” de sus confidencias en el hogar. Pero si la complicidad, la inspiración o la eficiencia pueden convertirse en grandes aliadas creativas, también son muchas las parejas que han comprobado cómo trabajar juntas puede trasladar los problemas profesionales a la vida privada. Michelle Pfeiffer es una de ellas. Durante casi 30 años, la actriz se ha negado a trabajar con su marido, el afamado productor televisivo David E. Kelley. “He visto a muchas parejas que parecían tener un matrimonio estupendo y luego se ponían a trabajar juntas y, al año siguiente, estaban pidiendo el divorcio”, explicó la estrella de 68 años. Una regla que, sin embargo, ha roto este 2026 con una serie que le ha valido una nominación a los próximos premios Emmy.
Fuente: elpais.com