
Kaliningrado, el exclave militarizado ruso encajado entre Polonia y Lituania, dos países de la OTAN y la UE y un constante foco de tensión entre el Kremlin y la Alianza Atlántica, se ha convertido en el centro de la amenaza nuclear de Vladímir Putin contra los europeos. Esta semana, Moscú ha acusado a la OTAN de querer bloquear Kaliningrado y ha amenazado con utilizar armas nucleares si la organización militar —de la que forma parte España— avanza en ese supuesto propósito. Para el Kremlin, el exclave, que le brinda una estratégica salida al mar Báltico (es el único puerto que puede usar todo el año) y un punto clave en su guerra híbrida contra Europa, es un bastión avanzado. Para la OTAN, supone una pieza que condiciona cualquier crisis en el Báltico porque podría dificultar el movimiento las fuerzas aliadas.
Fuente: elpais.com