Las oficinas de la división de belleza de Hermès están a pocas manzanas del emblemático número 24 de Faubourg Saint-Honoré. Hace tiempo que el edificio al que Charles-Émile Hermès trasladó la casa que había fundado su padre en 1837 se quedó pequeño para acoger a todos sus oficios. La Beauté, el dedicado al maquillaje, fue el número 16, el último en llegar en 2020. Lo hizo heredando una tradición y una manera muy particular de hacer las cosas, desde un respeto que roza la adoración por las sustancias y los procesos. “Hermès siempre ha honrado la materia prima, ya fuera cuero, seda, porcelana, metales preciosos… y en mi caso la materia sobre la que trabajo es la piel, es un elemento noble y busco cuidarla”, explica Gregoris Pyrpylis (Agrinio, Grecia, 39 años), director de creación de la Beauté Hermès.
Fuente: elpais.com