Una orquesta de mandolinas tocaba la música de El Padrino en directo y 50 muchachos cubiertos con tabarros, esa capa señorial típica de los patriotas del Risorgimento, hacían pasillo sobre las arcadas de una hacienda del siglo XIX encaramada las laderas del Etna, junto a Taormina, uno de los destinos vacacionales más célebres de Sicilia —últimamente aún más gracias a la serie The White Lotus—. Rodeados de cinco hectáreas del jardín botánico Radicepura, sobre cuyo suelo volcánico crecen 3.000 especies de plantas, estaban los verdaderos protagonistas de la jornada: los 400 clientes preferentes a los que Dolce & Gabbana convoca desde hace 14 años en las semanas centrales del verano. Vestidos con las prendas más extravagantes y espectaculares de la firma, forman parte de un acontecimiento que la marca siciliana celebró por primera vez precisamente en Taormina. Supuestamente nació para dar una respuesta italiana a la alta costura de París pero cada edición queda claro que su rimbombancia no cabe dentro los encorsetados límites de la pasarela francesa.
Fuente: elpais.com