Hace más de un siglo Jacques Guerlain, tercera generación de la familia Guerlain, tuvo un momento de inspiración al cruzar el parisino Pont Neuf al atardecer. Mientras contemplaba cómo el violeta teñía la ciudad y las estrellas se preparaban para salir, él se estremecía por el frescor del Sena. Se decidió entonces a embotellar aquella sensación, del mismo modo que solo unas décadas antes habían hecho los impresionistas, capturando instantes con su pintura. El resultado, L’Heure Bleue, se convirtió rápidamente en una fragancia de éxito que desde entonces han utilizado mujeres como Romy Schneider, Catherine Deneuve, Kate Moss, Marisa Berenson o la reina Isabel II del Reino Unido. Varios frascos centenarios del aroma se conservan en el archivo de la casa francesa, a pocas manzanas del puente que inspiró a Guerlain. En este sótano lleno de tesoros que trazan los lazos de la compañía con el arte y evidencian su capacidad para crear olores generacionales comienza también el nuevo capítulo. Pero este solo comparte con el original de 1912 el nombre y esa hora azul como punto de partida.
Fuente: elpais.com