Spain sigue siendo ‘different’

Spain sigue siendo ‘different’




Actualizado:

Guardar

El término endémico, del griego endemios, ‘nativo’, se utiliza para definir a una especie cuya área geográfica de distribución resulta restringida y concreta.

La creación de un endemismo responde a la adaptación de una especie a un medio limitado geográficamente, con unas características medioambientales particulares y distintas a las de su entorno, en el que el animal o la planta adquiere particularidades que lo diferencian de otros; por lo tanto, en la medida en que un medio sea original y aislado, más endemismos tenderá a desarrollar. Ese es el caso de las islas o de penínsulas como la ibérica en la que, además, su situación geográfica, sus cadenas montañosas, ríos, variedad de climas, temperatura, altitudes y humedades fomentan la biodiversidad y los propios endemismos.

No es nueva la idea de que la península ibérica o España, en concreto, es como un mundo en pequeño y que dentro de sus límites políticos, que coinciden bastante bien con espacios biogeográficos bien definidos, puede encontrarse representación de casi todos los ecosistemas del globo, desde desérticos (en puridad, los únicos de Europa) a montañosos (es el segundo país europeo con mayor promedio de altitud y el 20 por ciento del territorio tiene altitudes por encima de los 1.000 metros) o selváticos, más contando con los de las islas y los enclaves norteafricanos que componen el territorio nacional.

Según los datos de la Red de Gobiernos Locales +Biodiversidad, son 121 los tipos de hábitats diferentes que se pueden identificar en nuestro suelo de los 197 que se describen a nivel europeo.

Diversidad animal y vegetal

Esta es la razón por la cual este país es considerado como el de mayor diversidad animal y vegetal de Europa y el que cuenta con mayor número de especies propias y particulares, amén de ser una de las principales rutas migratorias para las aves entre África y el Viejo Continente.

En cifras se estima que España alberga un total de 1.730 especies de vertebrados, de las cuales 69 son de peces continentales, 35 de anfibios, 87 de reptiles, 158 de mamíferos y 521 aves, poco si se tiene en cuenta que esto solo supone el 2% del total de la fauna, ya que el resto son especies invertebradas. En cuanto a las plantas, existen unas 10.000 distintas, el 80% de las existentes en la Unión Europea, de las cuales 6500 son autóctonas y unas 1500 endémicas; además de otras 500 que solo pueden encontrarse, además de aquí, en el norte de África.

Se calcula que, en total, el 50% de los endemismos europeos están presentes en España siendo muchos de ellos exclusivamente nuestros. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente de 2005, el 13,2% de las especies de mamíferos terrestres, el 2,6% de las aves, el 11,5 % de los reptiles, el 32% de los anfibios y el 55% al menos de los peces continentales, así como el 18% de las plantas de la península y Baleares, lo que se incrementa al 30% en Canarias, son endémicas, siendo las islas Canarias y las cordilleras montañosas del sureste peninsular las zonas de más endemicidad.

Podría decirse que el número de endemismos es un termómetro para la biodiversidad y para medir el grado de globalización medioambiental que sufre un territorio, por lo que estas especies merecen una atención especial en las políticas de conservación. Perder una especie endémica es perder parte de la identidad de un pueblo.

Quizás este privilegiado estatus en el que se encuentra el patrimonio natural español sea la causa de que también esté considerado como el país europeo con mayor porcentaje de especies amenazadas según la Lista Roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza, IUCN. Las amenazas son variadas, pero conocidas: pérdida o reducción del hábitat, sobreexplotación, contaminación, introducción de especies invasoras, pérdida de la pureza genética, efectos del cambio climático, etcétera.

Los gráficos que representan los análisis sobre la pérdida de diversidad biológica en los últimos siglos muestran una clara relación entre el aumento de la población, las áreas naturales que se reconvierten para su uso y la pérdida de ecosistemas y especies que conlleva. ¿Se trata de un mal endémico de la humanidad? ¿Es esta una tendencia irreversible? Si no lo es, está claro que nos encontramos en uno de los países más apropiados para empezar a intentarlo.

Ver los
comentarios



Source link

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *