Paul Gascoigne: polémicas y escándalos del exjugador inglés – Fútbol Internacional – Deportes

Paul Gascoigne: polémicas y escándalos del exjugador inglés – Fútbol Internacional – Deportes



Cuenta la leyenda futbolera que, en la cuna de las reglas del deporte rey, un par de hombres lucieron en las canchas y padecieron fuera de ellas gracias a sus impulsos indomables.

George Best, el primero de ellos, se convirtió en uno de los mejores futbolistas de la historia de Gran Bretaña a pesar de que el alcohol fue su ‘tándem’ más lamentable.

Cerca de la vejez, y en medio de graves problemas de salud, la gran estrella del Manchester United de la década de los sesenta llegó a reflexionar sobre las tres fases que, sentía, había tenido su vida:

“La primera transcurrió en campos de fútbol, la segunda en discotecas y bares y la tercera en hospitales y clínicas. Ahora veo que ya no habrá una cuarta”.

Sus palabras, premonitorias, concluyeron para sí mismo el 25 de noviembre de 2005, cuando los excesos terminaron dejándolo sin respiración con tan solo 59 años.

Lo extraño es que el corolario de Best vino a ser retomado por un volante que nació en medio de la efusividad de la única Copa del Mundo de Inglaterra y la primera Champions de un club nacional: Paul Gascoigne.

Tal ha sido su encarnación de dichas palabras que actualmente, a los 54 años, y gracias a complejas adicciones, Gascoigne perfectamente podría estar afianzándose en la tercera fase de las escalas de la vida de Best.

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El peso de los traumas infantiles

Paul Gascoigne, nacido el 27 de mayo de 1967, dio sus primeros pasos en Gateshead, ciudad que vive anclada a la dimensión de Newcastle, una de las urbes más pobladas de Inglaterra.

Allí, en el seno de una familia de clase obrera, cumplió el papel de ser el segundo hermano de un núcleo en el que la figura paternal brillaba por su ausencia.

En los albores de su adolescencia, haber atestiguado la muerte accidental de Steven Spraggon, uno de sus mejores amigos, lo puso de frente contra lo cruda que puede ser la vida.

Esas dos ‘faltas’, según han descrito algunos cronistas locales, desencadenaron una inestabilidad emocional que lo llevó a consumir alcohol de forma excesiva con apenas 14 años.

Aun con todo, ‘Gazza’, como le llamaban, cumplió su propósito de ser futbolista y desde muy temprano destacó como una de las grandes promesas del balompié inglés.

El Newcastle fue la primera casa en la que su zurda prodigiosa se combinó con la vehemencia de su temple para augurar todo menos discreción.

Dio mucho de qué hablar dentro y fuera de la cancha.

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Brillar en los tiempos de los ‘hooligans’

Gascoigne sobresalió en el equipo de las ‘urracas’ y, a pesar del interés del Manchester United, pasó al de los ‘gallos’ del Tottenham.

Con el club londinense, al tiempo de varias polémicas por su conducta, bordeó varios títulos nacionales, pero nunca los finiquitó.

A pesar de no contar con unas atiborradas vitrinas, una desarrolladora electrónica británica lanzó dos videojuegos inspirados en el simbolismo y reconocimiento que tenía el joven delantero: ‘Gazza’s Superstar Soccer’ y ‘Gazza II’.

De hecho, su exquisitez técnica y férreo carácter fueron la mejor moneda de cambio para ser convocado con escasos 21 años a la selección absoluta de Inglaterra.

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El llamado al combinado patrio compaginó, circunstancialmente, con la radicalización que vivían las hinchadas del Reino Unido producto de la tendencia de los ‘hooligans’.

Mientras Gascoigne destacaba con las dos camisetas blancas, esa predominancia agresiva se juntó con ciertas fallas logísticas para cobrar vidas en tragedias como la de Heysel y Valley Parade.

“Gascoigne fue una víctima de la cultura del fútbol inglés de mediados de los 80, el contexto en que debutó y en el que se convirtió en una estrella. Por entonces, había una amplia tolerancia al consumo de alcohol y seguían vigentes costumbres como el llamado tercer tiempo, que básicamente consistía en una borrachera colectiva tras los partidos”, certificó el periodista español Paco Gisbert a ‘El País’, en 2017.

Para los que creían que el volante era también una especie de ‘cúmulo de rabia’, la imagen del 4 de julio de 1990, durante las semifinales de la Copa del Mundo, representó un ‘baldado de agua fría’.

Esa tarde, jugando contra Italia en Turín, Gascoigne vio una tarjeta amarilla por una imprudencia evitable que lo empujó al llanto.

La consternación se explicaba con que, de ganar su equipo, no podría ser partícipe de la final debido a aquella amonestación.

Sus lágrimas, reacias a caer, fueron la prueba de que detrás de su insolencia se escondía una emocionalidad intensa.

Esa misma que, años después, complejizada por graves lesiones, se vería encausada en serios problemas con el alcohol y otras sustancias.

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El estallido interno de una estrella

Después de pasar por la Lazio de Italia y el Rangers de Escocia, dos clubes con unas de las hinchadas más radicales de Europa, Gascoigne dilató su carrera por varios equipos de Inglaterra y hasta llegó a aventurarse en el fútbol chino.

Todo en medio de escándalos por su comportamiento.

Mientras estaba en el país de ‘la bota’, se dice que en un partido contra el Napoli de Diego Armando Maradona le dijo “Diego, estoy borracho” y el 10 argentino le respondió “está bien, Gazza, yo también”.

Aun así, por su talento, ingresó al Salón de la Fama del fútbol inglés, en 2002.

‘Gazza’ se retiró de las canchas en 2005 y ese mismo año fue internado por una grave neumonía.

Meses después de salir de la clínica agredió a un fotógrafo y comenzó su propio camino en dicientes portadas de los grandes tabloides británicos.

Ya no brillaba por las jugadas: ahora el abismo que se abría bajo su zurda de papel amenazaba con absorberlo y ‘terminar’ lo que comenzó aquella tarde cuando, con 14 años, probó su primera gota de alcohol.

En 2016, por ejemplo, protagonizó uno de sus peores escándalos mediáticos: Gascoigne apareció prácticamente inmóvil en una acera debido a los efectos del alcohol. Por entonces, unos nudillos manchados de sangre y una bata que poco y nada le cubría despertaron las peores suspicacias.

De hecho, ese mismo año llegó a ser llevado a un hospital con un par de dedos fracturados y su cráneo lastimado debido al ataque de unos hombres a los que, se dice, Gascoigne les ‘dedicó’ varios insultos racistas.

En 2018, en uno de sus últimos ‘hitos’, fue imputado por agredir sexualmente a una mujer en un tren en Inglaterra.

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El ocaso de Gascoigne aún no termina

Paul Gascoigne

Paul Gascoigne se retiró de las canchas en 2005, pero sus polémicas aumentaron.

Desde su retiro ha frecuentado varios procesos de rehabilitación.

Tras uno de los más recientes, se alejó de las redes sociales, a las que en algún momento confesó ser “adicto”. De hecho, en los escasos momentos de lucidez pos-retiro pudo participar en la inauguración del nuevo estadio del Tottenham y hace poco se le vio concursando en un ‘reality’ en Italia.

Todos esos parecen esfuerzos de un Gascoigne que, aún con amor por el fútbol, busca ‘ganarle el partido’ a los peores efectos de su indomabilidad y retrasar su llegada a la cuarta fase de la vida.

Esa misma en la que, como dijo George Best, no hay marcha atrás.

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