Los mejores consejos para cuidar la piel atópica

Los mejores consejos para cuidar la piel atópica




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La dermatitis atópica afecta al 20% de la población, y aunque es más común en bebés y niños, cada vez hay más adultos que pueden sufrirla, incluso aunque en la infancia no la hayan desarrollado. Su origen es genético, principalmente, pero hay otros factores medioambientales, inmunológicos… que juegan un papel fundamental. El frío y la sequedad ambiental, propios del otoño y del invierno por las bajas temperaturas, la ausencia de lluvias y la calefacción, empeoran los síntomas de esta patología cutánea que no hay que confundir con la
piel sensible
.

¿En qué se diferencia una piel sensible de una piel atópica?

El doctor Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral, explica que «la piel sensible es aquella que reacciona de una forma desproporcionada ante agresiones externas (frío o calor) o ante el contacto con algunos cosméticos.

Es una piel cuya barrera hidrolipídica no ‘funciona’ adecuadamente y requiere de unos productos específicos para que no se altere y se desencadenen los síntomas característicos de este tipo de piel: picor, ardor, escozor, rojeces…».

La hidratación es esencial para mejorar la piel atópica.
La hidratación es esencial para mejorar la piel atópica. – Pexels

En cambio, «la dermatitis atópica es una patología inflamatoria crónica de la piel que cursa con brotes agudos de eczema y fases crónicas de sequedad; forma parte del conjunto de manifestaciones de la atopía, que puede afectar además de a la piel, a la los ojos, los pulmones o las vías respiratoria altas», explica Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay. Además de la sequedad extrema de la piel, que puede llegar incluso a agrietarse, la dermatitis atópica tiene otros síntomas como el picor y los eccemas.

En general, la piel sensible suele afectar más a las mujeres, mientras que la piel atópica es más común en niños y bebés. «En el 60-80% de los casos tiende a desaparecer espontáneamente a partir de los 5 años, aunque cada vez se está viendo una mayor prevalencia en la adolescencia y edad adulta, donde ya alcanza entre un 7- 10%, dependiendo de los países», según Leonor Prieto.

¿Qué factores desencadenan la dermatitis atópica?

La predisposición genética es la principal causa de desarrollo de esta enfermedad. «Si la madre o el padre son atópicos, el niño tiene un 50% de probabilidades, que pasan al 80% cuando son ambos padres», asegura la directora científica de La Roche-Posay. Pero hay otros a tener en cuenta, según la experta. «El sistema inmunológico tiene un papel importante, ya que hay alteraciones que conducen al picor exacerbado y a la inflamación. Por otra parte, también su origen es medioambiental, ya que es una patología que tiene más incidencia en los países industrializados. La alteración de la barrera cutánea es uno de los puntos clave, ya que favorece la deshidratación y la entrada de agentes irritantes, promoviendo la inflamación de la piel».

Además de la contaminación, el director del Instituto de Dermatología Integral enumera otros factores externos que empeoran los síntomas de la piel atópica como «el estrés, los climas excesivamente fríos y secos, los cambios bruscos de temperaturas, dietas inadecuadas, alérgenos (ácaros, hongos…), el uso de prendas de vestir sintéticas o de lana, ciertos cosméticos, etc.».

De izquierda a derecha: Bálsamo hidratante corporal Lipikar Baume AP+M de La Roche Posay (25,40 €); Crema facial y corporal Little Miracles de Kaalm Organics (18,90 €); Crema corporal Atoderm Intensive Baume de Bioderma (21,95 €).
De izquierda a derecha: Bálsamo hidratante corporal Lipikar Baume AP+M de La Roche Posay (25,40 €); Crema facial y corporal Little Miracles de Kaalm Organics (18,90 €); Crema corporal Atoderm Intensive Baume de Bioderma (21,95 €). – DR

Cómo cuidar la piel atópica

Cuando la piel atópica sufre un brote debe ser el médico el que recete el tratamiento para controlarlo. Fuera de brote, la higiene y la hidratación son los cuidados más importantes. Leonor Prieto aconseja «una higiene que respete al máximo la piel, que de por sí se irrita con facilidad. El agua es muy irritante, y cuanto más caliente, peor. Hay que evitar el baño y optar por duchas cortas con agua templada. Hay que usar productos de limpieza suaves, con activos hidratantes y calmantes».

De izquierda a derecha: Oleogel de Baño de Eucerin (16,10 €); Jabón de Aceite de Babé (20,50 €): Exomega Control Aceite Limpiador de A-Derma (17,83 €).
De izquierda a derecha: Oleogel de Baño de Eucerin (16,10 €); Jabón de Aceite de Babé (20,50 €): Exomega Control Aceite Limpiador de A-Derma (17,83 €). – DR

Mantener la piel correctamente hidratada es esencial según el doctor Miguel Sánchez Viera. «La piel atópica necesita una hidratación mayor que la de una piel sana o normal. Hay que utilizar cremas humectantes (evitan que la piel pierda agua) e hidratantes al menos 3 veces al día y especialmente en las zonas donde la piel se encuentra peor».

A la hora de elegir las cremas hidratantes para cuidar la piel atópica, Leonor Prieto recomienda que contengan «activos hidratantes, suavizantes y anti irritantes como la manteca de karité, la glicerina o la niacinamida, así como extractos vegetales». La experta, además, recomienda el uso de agua termal. «Tiene efecto calmante, suavizante, descongestionante, de forma inmediata. Se puede usar como paso intermedio entre higiene e hidratación, y también se puede llevar siempre a mano y utilizarla cuando que la piel empiece a irritarse, a picar o a enrojecerse».

De izquierda a derecha: Agua Termal de Uriage (7,80 €); Agua Termal de La Roche-Posay (16,77 €); Agua Termal de Avène (10,03 €).
De izquierda a derecha: Agua Termal de Uriage (7,80 €); Agua Termal de La Roche-Posay (16,77 €); Agua Termal de Avène (10,03 €). – DR

Otros tips prácticos para mejorar la piel atópica

Secar la piel a golpes, evitando siempre frotar.

– Usar humidificadores para evitar los ambientes muy resecos, por ejemplo, en verano o en invierno cuando se enciende la calefacción.

– Elegir tejidos naturales, preferentemente, algodón, tanto para la ropa de vestir, como para la ropa de cama o las toallas.

– Lavar la ropa con detergentes suaves, sin perfumes y evitar los aditivos (normalmente presentes en los suavizantes).

– No abrigar en exceso.

Extremar la limpieza, para evitar los ácaros, y todo tipo de elementos que pueden acumular polvo (peluches, alfombras…).

Evitar el rascado que, aunque alivia al momento, puede provocar heridas.

– Evitar el estrés.

Eliminar el sudor lo antes posible, porque puede incrementar el picor y la irritación.

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