Las claves del caso Djokovic a cuatro días de empezar el Open de Australia

Las claves del caso Djokovic a cuatro días de empezar el Open de Australia




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Continúa la incertidumbre alrededor de Novak Djokovic y su papel en el Open de Australia. Pese a las
dudas de su participación
en la competición y mientras el ministerio de Inmigración sigue sin tomar una decisión sobre su posible deportación, se le ha incluido en el cuadro del Abierto, sorteado este jueves. El ministro encargado del mencionado departamento, Alex Hawke, será quien delibere si se le retira el visado otra vez o no.

El director del
Open de Australia
, Craig Taley, aclaró el pasado mes de noviembre que estar vacunado sería requisito indispensable para participar en el torneo, de acuerdo con las políticas del Gobierno del país. El primer ministro, Scott Morrison, impuso la obligatoriedad de haber recibido las dos dosis para entrar en el territorio, y especificó que no habría excepciones.

Sin embargo, el jugador serbio había esquivado reptilianamente aclarar si ha sido inoculado, justificándose en que es una «cuestión privada». «Nos encantaría ver a Novak aquí, pero él sabe que tendrá que vacunarse para jugar», afirmó entonces Tiley, sin imaginar el conflicto diplomático que generaría este caso.

A esto le siguieron toda una retahíla de debates públicos y escándalos que han enzarzado esta crisis que tiene más de política que de deportiva. Mientras, el Abierto continúa su trayecto, y
han incluido a Djokovic en su sorteo
.

Djokovic mintió en las aduanas y ocultó ser positivo

La semana pasada el tenista estuvo varios días retenido en un hotel de Melbourne, después de pasar nueve horas sin poder salir del aeuropuerto local, custodiado por dos agentes y sin acceso a su teléfono móvil, a la espera de que se dirimiese una decisión. «Querían humillarlo», afirmó su padre, Srdjan. Finalmente el lunes día 10 el juez revocó la cancelación de su visado.

La crisis empeoró cuando se descubrió que Djokovic mintió en el formulario aduanero australiano al afirmar que en las dos semanas anteriores a llegar al país no había viajado, pero se descubrió -por imágenes publicadas en Instagram- que había estado en Marbella cinco días antes, además de en Belgrado. Alegó que fue un
«fallo humano»
. Sin embargo, a esto se sumó que el 18 de diciembre asistió a una entrevista siendo positivo en coronavirus, para la que además se hizo una sesión fotográfica sin mascarilla.

«Me sentí obligado a acudir a la entrevista con ‘L’Equipe’ para no dejar tirado al periodista, pero mantuve distancia social y mascarilla todo el tiempo, excepto durante las fotografías. Al regresar a casa me aislé y reflexioné. Cometí un error de juicio y admito que tuve que posponer la cita», se defendió en un comunicado.

Su familia le califica de «víctima política»

Los familiares del tenista
se han volcado en apoyarle
, saliendo a las calles megáfono en mano. «Nuestro orgullo es un prisionero de estos idiotas. ¡Qué vergüenza! Esto no es una batalla de Serbia y Novak, es una batalla para miles de personas, por la libertad de expresión y de comportamiento», alegó también Srdjan Djokovic.

Fue tal la defensa -y la indignación- de sus familiares que, en un discurso en Sky News, llegaron a tildarlo como «el Espartaco del nuevo mundo», y aseguran que «quieren someternos y que estemos todos de rodillas».

El mundo entero, dividido ante el caso Djokovic

No son pocas las
críticas que ha recibido el balcánico
, pero tampoco ha escatimado en apoyos. A los de su familia se suman muchos mensajes en redes sociales de seguidores del tenista, así como de grupos antivacunas que han encontrado en Djokovic un supuesto aliado.

Pero no todos son usuarios en la red. El presidente de Serbia (tierra natal del deportista), Aleksandar Vucic, defendió que las autoridades de su país «están tomando todas las medidas para detener el acoso al mejor tenista del mundo en el menor tiempo posible. Luchamos por Novak, la justicia y la verdad», argumentaba en un comunicado.

Dos compañeros de profesión (y de opinión), el estadounidense Tennys Sandgren y el ucraniano Sergiy Stakhovsky, también le respaldaron de forma pública. «Seamos claros como el agua. Dos comités médicos aprobaron su exención. Y ahora los políticos le están deteniendo. Australia no se merece albergar un Grand Slam», sentenció el primero de ellos. Stakhovsky, por su parte, criticó el «ego de los políticos» y la «interferencia» de la política en el deporte.

Sin embargo, otros tenistas –
como Rafael Nadal
-, desaprobaron a Djokovic. El español cree que «el mundo ha sufrido ya bastante como para no seguir las reglas».

El Open de Australia sigue su camino

Mientras el ministro de Inmigración, Alex Hawke, delibera la hipotética retirada del visado del serbio, el Abierto australiano continúa con absoluta normalidad con el calendario que tenían previsto incialmente, sin dejar que la situación de
Djokovic
altere los planes.

Este jueves se ha realizado el sorteo del cuadro del campeonato, incluyendo a Djokovic entre los participantes, a la espera de que se confirme, si procede, su deportación. Estará emparejado con Miomir Kecmanovic, también serbio. Djokovic, que ha ganado un récord de 20 Grand Slams (los mismos que Nadal y Federer), competirá, si se lo permiten, por desempatar esta marca histórica.

En una entrevista con el diario serbio Blic el tenista
explicó que desea competir
: «Claro que quiero ir, es el torneo de Grand Slam en el que más he triunfado. Quiero competir, amo este deporte y sigo motivado», defendió.

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