«La violencia es parte de la naturaleza humana»

«La violencia es parte de la naturaleza humana»



Madrid
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Parece imposible hacer humor con la Gran Guerra y, sin embargo, Matthew Vaughn arriesga y prueba. Recurre para ello a los anales de una saga y a los orígenes de una ya conocida (en la ficción) sociedad secreta británica en ‘The King’s Man: La primera misión’, donde revisa, a un ritmo vertiginoso, el suceso histórico a golpe de chistes y percha.


Al Rasputín
de Rhys Ifans
quizás no le quede tan bien el traje como el monóculo a Daniel Brühl, pero nadie le gana en empeño y excesos.
Ambos son dos de los muchos eslabones
que intentan manipular la historia y entorpeceder el buen talante de Ralph Fiennes, a veces sobrio y otras… no tanto. «Tenía algunas preocupaciones sobre cómo se podría equilibrar la seriedad de la Primera Guerra Mundial y esa alta velocidad de la acción», reconoce el actor, condenado por un trauma emocional que no solo no caduca con el metraje sino que se renueva y refleja en la relación con su hijo, al que interpreta Harris Dickinson.

Rhys Ifans como Rasputín
Rhys Ifans como Rasputín

Es precisamente el joven actor quien da la clave para encontrar equilibrio entre el humor y lo trágico. «Las mejores comedias han abordado diversos temas y personajes políticos serios. A veces esa es la mejor manera de atacar y desentrañar problemas dentro de nuestra sociedad», resume Dickinson, que interpreta a Conrad Oxford en
‘The King’s Man: La primera misión’
. De forma similar piensa Djimou Hounson, que da vida a Shola, el Merlín de la película: «El humor es tomarse la licencia para burlarte de tus propias desgracias».

El personaje de Fiennes, aristócrata y Rey Arturo de los agentes de la Mesa Cuadrada, intenta enmendar en esta precuela los errores con los que los políticos condenan a la sociedad, algo que, pese a ser ficción, se parece demasiado a la situación fuera de las pantallas. «Los políticos, motivados por los votos, a veces provocan ruidos agresivos y hacen que todo empeore», admite el actor.

Su personaje en la película aboga precisamente por lo contrario, dejar las armas, pero termina condenado a utilizarlas como algo inevitable. «La violencia es parte de la naturaleza humana. Estamos preparados para ser violentos en defensa propia, como los animales, pero también tenemos una habilidad malsana para infligir daño a los demás por razones malignas, para querer destruir. No creo que eso exista en el reino animal, es un lado bastante feo de la especie humana humana», sentencia Ralph Fiennes.

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