Jaume Balagueró estrena ‘Way Down’: «Un hacker en Móstoles puede entrar en la Casa Blanca, el mundo es vulnerable»

Jaume Balagueró estrena ‘Way Down’: «Un hacker en Móstoles puede entrar en la Casa Blanca, el mundo es vulnerable»



Jaume Balagueró en el set de ‘Way Down’.

El director aparca el terror en ‘Way Down’, una cinta de atracos que mezcla actores británicos y españoles ambientada durante el Mundial de fútbol de 2010 con la que Telecinco Cinema quiere volver a llenar las salas

Oskar Belategui

Jaume Balagueró (Lleida, 1968) ha aparcado durante un momento el terror para hacerse cargo de la gran apuesta de Telecinco Cinema para esta temporada. Como en cualquier cinta de atracos que se precie, en ‘Way Down’ –desde este viernes 12 de noviembre en las salas– el espectador desea que los ladrones se salgan con la suya. La sede central del Banco de España en la calle Alcalá es un edificio inexpugnable que en el imaginario popular se asocia a la serie española más vista de la historia, ‘La casa de papel’, con la que ‘Way Down’ está condenada a compararse. Rodada con la efectividad y los medios de cualquier producción estadounidense de su género, la película del autor de ‘REC’ y ‘Mientras duermes’ mezcla con naturalidad actores británicos y españoles, pero tiene una singularidad que la desmarca de propuestas similares: transcurre durante el Mundial de 2010. Igual que ‘Fe de etarras’, por cierto.

Freddie Highmore, protagonista de ‘The Good Doctor’, es el cerebrín universitario en busca de emociones fuertes, reclutado por una compañía de cazatesoros submarinos (como la de ‘La Fortuna’, la serie de Amenábar) dispuesta a hacerse con unas monedas que servirían de llave para el tesoro de Sir Francis Drake (el título inicialmente previsto, mejor que el anodino y anglófilo ‘Way Down’). El golpe se dará justo cuando el país está absorto ante el televisor viendo la final de España contra Holanda. El gol de la Roja, el Iniestazo, adquiere en el filme un matiz aún más épico. Luis Tosar, Sam Riley, Liam Cunningham, Astrid Bergès-Frisbey, José Coronado y Emilio Gutiérrez Caba completan el reparto.

–¿Es usted futbolero?

–No mucho, un poco más después de hacer la peli. En mi familia nadie ha sido futbolero, con los años me he ido acercando un poco más. Una de la virtudes de esta historia es el momento en el que los ladrones eligen entrar en el Banco de España, el único en el que es vulnerable, rodeado de cientos de miles de hinchas viendo un partido. Eso me fascinó.

Vídeo.

Tráiler de ‘Way Down’.

–En las ‘heist movies’ o películas de atracos el espectador quiere que los ladrones se salgan con la suya.

–Claro. Siempre hay que lograr que el espectador se identifique con el que está jugando, no con el que defiende el tablero. El sentido de ‘Way Down’ es ese, jugar y mover las fichas con las protagonistas. No se trababa de atracar un banco con armas, sino con la inteligencia. No hay violencia en la película.

–¿Hay alguna película del género que le fascine?

–En mi cabeza estaban las más recientes: ‘Ocean’s Eleven’, ‘The Italian Job’… Y me fascina una que no es estrictamente una ‘heist movie’, pero que tiene algo del género: ‘Ascensor para el cadalso’, de Louis Malle. Son títulos que están en tu corazón y que te mueven sin darte cuenta.

–¿Cómo surge el casting mixto británico-español? No es habitual en nuestro cine.

–No fue una decisión posterior, viene dado por la historia. Son unos ingleses que vienen a recuperar lo que es suyo durante el Mundial de fútbol. Era un punto de partida inteligente para hacer una película hablada en inglés, todo queda natural. En el rodaje se hablaba en inglés, en español y en catalán. Algunos de los actores aprendieron español y catalán. Freddie Highmore habla español perfectamente y acabó haciéndolo en catalán. Ah, y con Astrid Bergès-Frisbey yo hablaba en francés. Es el signo de los tiempos.

Freddie Highmore, Sam Riley y Astrid Bergès-Frisbey en ‘Way Down’.

–La tecnología tiene mucha importancia en la película.

–Parece muy fácil lo que hacen los personajes, pero es que es así. Un hacker en su casa en Móstoles puede llegar a entrar en las tripas de la Casa Blanca. Esa vulnerabilidad que tiene el mundo actual queda reflejada en la película. En los ordenadores nada es invulnerable.

–¿Qué fue lo más complicado de rodar con tanta acción y tantas localizaciones?

–Uno de los grandes retos fue reconstruir el Mundial, esa final en la Plaza de Cibeles. El Ayuntamiento de Madrid nos permitó cortar el tráfico y rodar durante doce horas con cinco unidades al mismo tiempo. Evidentemente no llenamos las calles con cientos de miles de personas, hay una intervención digital para hacer que fuera convincente. La otra gran dificultad era la invención y construcción de todo ese mundo subterráneo de la cámara acorazada del Banco de España. No es así en la vida real, es algo aventuresco que me gusta mucho. Esta no deja de ser una historia de piratas actuales.

–¿Han rodado en el Banco de España?

–Una escena en la que el personaje de José Coronado entra en su coche a una zona de aparcamiento. Solo nos permitieron rodar hasta ese lugar, lo demás lo reconstruimos cruzando la calle Alcalá, en el Instituto Cervantes.

Jaume Balagueró y Astrid Bergès-Frisbey.

–La cara humana del Banco la personifica en el gobernador que encarna Emilio Gutiérrez Caba y en ese jefe de seguridad implacable que es José Coronado. Es la parte más española.

–Exacto. Son muy españolas esas discusiones acaloradas que tienen cuando uno le pide que no haya gente en la plaza y el otro responde que en este país el fútbol manda. Cuentan, para bien y para mal, que así es este país.

–En el imaginario colectivo asociamos el Banco de España a ‘La casa de papel’.

–Yo recibí la propuesta de dirigir ‘Way Down’ hace siete años, no existía ‘La casa de papel’. En la serie, si recuerdas, el objetivo inicial era la Casa de la Moneda. Cuando estábamos a punto de empezar a rodar, de repente nos llega la noticia de que hay una nueva temporada de la serie ambientada en el Banco de España. Pero la película no tiene nada que ver con ‘La casa de papel’, son historias diferentes y la forma de contarlas también es distinta.

–¿Se ha sentido cómodo aparcando el género de terror, su favorito?

–No es mi género favorito, me encantan miles de géneros. No siento que haya cometido una traición, una película como esta forma parte de mi ADN como espectador. He crecido y gozado con películas así.

–¿Y hay una satisfacción en sacar adelante un encargo?

–Sí. ‘Mientras duermes’ tampoco era un guion mío, sino de Alberto Marini. Cuando dices que sí a un proyecto es porque te enamoras de él, y entonces lo haces tuyo. Es como si lo hubieras escrito tú.



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