«Hasta el 5% de los niños desarrollan Covid persistente»

«Hasta el 5% de los niños desarrollan Covid persistente»



Desde que comenzó la vacunación de los menores de 12 años, han surgido voces en contra de su inmunización. Estas son las razones para hacerlo de María Méndez, pediatra, especialista en inmunología y responsable de de la primera unidad pediátrica de Covid-19 persistente creada en España. Aunque es sabido que en los niños, en la gran mayoría de casos, si enferman van a tener síntomas muy leves, igual que con otras muchas infecciones respiratorias pediátricas, hay que tener en cuenta que un pequeño número de niños puede desarrollar un síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (un proceso inflamatorio que afecta a varios órganos, que tiene lugar tras unas semanas de haber tenido Covid-19 y parece estar ocasionado por una respuesta

 inmunológica excesiva y descontrolada) o un covid persistente, y con la vacunación «evitamos este riesgo», señala María Méndez, pediatra especialista en inmunología y responsable de de la primera unidad pediátrica de Covid-19 persistente creada en España.

Además, comenta, «muchos niños tienen contacto con familiares de riesgo, y la vacunación ayuda a la protección de estas personas de riesgo», aunque, destaca, «no ha de ser este el motivo principal para la vacunación».

El
Hospital Universitario Germans Trias i Pujol
creó esta unidad a principios de 2021 formada por un equipo multidisciplinar de 14 profesionales formados por pediatras especialistas en cardiología, inmunología, medicina física, rehabilitación, dietistas, psicólogos y neurólogos.

Desde que se inauguró la unidad se ha atendido a 140 pacientes. «El tratamiento se basa en un programa de rehabilitación física y, cuando es necesario, también un programa de rehabilitación neurocognitiva. En algunos casos también requiere algún tratamiento para síntomas específicos, como el dolor de cabeza o la taquicardia», comenta la experta.

A nivel de sintomatología, «no hay grandes diferencias» el covid persistente entre los adultos y los niños, «pero si a nivel de las repercusiones», advierte María Méndez.

Los síntomas más predominantes en los niños son la fatiga y la niebla mental (dificultad de concentración, de atención, de memoria). También son frecuentes los dolores de cabeza, sensación de dificultad respiratoria, dolores musculares.

A nivel de sintomatología, «no hay grandes diferencias» el covid persistente entre los adultos y los niños, «pero si a nivel de las repercusiones», advierte María Méndez.

Porque, insiste, «debido a que afecta básicamente a adolescentes, que están en periodo de máximo desarrollo social, personal y académico, las repercusiones pueden ser más importantes que en los adultos, al impedir que los pacientes puedan seguir con sus actividades académicas y extraescolares, con gran repercusión social y familiar».

En este sentido, avanza, el covid persistente puede tener un grave impacto sobre la salud mental de los niños, «ya que cualquier niño o adolescente que vea limitadas sus actividades habituales (deporte, música, contacto con amigos…) puede tener repercusión emocional, que también hay que abordar y tratar».

Aunque no hay datos exactos y diferentes estudios hablan de cifras muy variables , el estudio prospectivo con mayor número de pacientes reporta un 4-5% de niños que han tenido Covid-19 que han desarrollado covid persistente.

Explica Méndez que el covid persistente en niños no está relacionado con la gravedad de los síntomas, «ya que la mayoría de pacientes han tenido una infección inicial muy leve, incluso en algunos casos fue asintomática».

Equipo covid persistente en niños del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol
Equipo covid persistente en niños del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol – Hospital Universitario Germans Trias i Pujol

Tampoco se conoce la biología subyacente del Covid prolongado, aunque hay diversas teorías, «como por ejemplo una alteración de la respuesta inmune, o persistencia viral en algún órgano», ni un perfil en niños que desarrollan covid persistente, ni tampoco una edad determinada. «Tenemos pacientes desde los 5 años hasta los 18, aunque la edad más frecuente es la adolescencia: la media de edad de nuestros pacientes es de 13 años», señala la responsable de esta unidad.

Debido a que se desconocen los efectos a largo plazo del covid persistente y aunque, «en nuestra experiencia los niños mejoran con el programa de rehabilitación, y muchos de ellos ya han recuperado su actividad habitual», la investigadora insiste en la importancia de vacunar.

Lo principal, concluye, es que la vacuna es «segura, los efectos adversos son menores que en adultos y muy leves».



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