Garbiñe Muguruza ya es leyenda

Garbiñe Muguruza ya es leyenda



Garbiñe Muguruza. / europa press

La jugadora nacida en Caracas le da el primer Masters femenino a España y se une al exclusivo club de Alex Corretja y Manolo Orantes

Los augurios que pronosticaban que el tenis español sufriría un revés del que no se recuperaría con la marcha de Rafael Nadal cada vez están más equivocados. En una semana, España ha sumado el torneo de jóvenes maestros o Next Gen Finals, de la mano de un brillante Carlos Alcaraz, y el torneo de maestras o WTA Finals con una Garbiñe Muguruza que recordó a la jugadora capaz de ganar en Wimbledon y Roland Garros y de convertirse en la número uno del mundo.

Su triunfo ante Anett Kontaveit, con una contundencia aplastante (6-3 y 7-5) la convierten en la primera española en la historia en ganar este título, superando la final que logró Arantxa Sánchez Vicario en 1993 y los pasos de su entrenadora, Conchita Martínez, que nunca fue más allá de los cuartos de final. Es la única española con el entorchado de maestra junto a Manolo Orantes, que lo consiguió en 1975 y Alex Corretja, que logró el título más importante de su carrera en 1998 en la final contra Carlos Moyá. Es la espina clavada de un Nadal que ha llegado a la final en dos ocasiones (2010 y 2013), pero al que coincidir en el tiempo con Novak Djokovic y Roger Federer le ha privado del galardón.

Muguruza culmina así una resurrección que le ha permitido alzarse hasta el tercer puesto del ránking, algo que no lograba desde julio de 2018, justo antes de perder los puntos conseguidos en Wimbledon 2017. Aquel fue el pináculo de la carrera de la española, que uno meses después se alzaría con el número uno del mundo y comenzaría un paulatino descenso a los infiernos. Bajó hasta el puesto 36 de la clasificación en 2019 y comenzó este año fuera del top 10, como la décimo quinta mejor jugadora del mundo. Su recuperación vino de la mano de una Conchita Martínez que volvió al equipo de trabajo de Muguruza tras un breve paseo junto a Karolina Pliskova. La de Monzón impulsó de nuevo la carrera de una tenista estancada tras ganarlo prácticamente todo. Dos Grand Slams y un número uno del mundo brillaban en su currículum, más de lo que muchas consiguen, pero por debajo de lo que su calidad merece.

Poco a poco, Conchita la metió en vereda y reverdeció las señas de identidad de la caraqueña. Un servicio potente, golpes profundos y ganas de dominar en la pista. Evitar a toda costa a la Muguruza perdedora en primeras rondas era el objetivo. No dio frutos inmediatos esta fórmula y este mismo 2021 Muguruza no pasó a los cuartos de ningún Grand Slam, incluso cayendo en primera ronda en París, pero la española ganó en regularidad en el resto de torneos. No en vano ha sido el año en el que más finales ha alcanzado en su carrera, con cinco, y en la que más títulos ha logrado, con tres.

Venció en Dubai, Chicago y en Guadalajara y perdió las finales de Melbourne y de Doha. A sus 28 años Muguruza se encuentra en un momento fantástico para recoger el dominio de un circuito en el que Ashleigh Barty prácticamente ha reinado por incomparecencia de las demás. Sin jugar mucho la australiana se ha mantenido número uno los últimos dos años. Aún está lejos Muguruza de ese número uno, a casi 1.900 puntos, una ventaja que podría recortar con grandes actuaciones en los Grandes el año que viene, su gran tarea pendiente desde que ganara en el All England Club en 2017 y es que, desde entonces, solo ha llegado a los cuartos de final de un ‘major’ en dos ocasiones (semifinales de Roland Garros 2018 y final de Australia en 2020).

Su margen de mejora aquí es amplio, así como en la caza de otros títulos, ya que solo atesora diez entorchados en su palmarés, algo habitual en un circuito tan reñido como el femenino, donde Barty, por ejemplo, solo tiene once. Los registros de Serena Williams, que posee 75, son de otro mundo y época.

Muguruza cierra la temporada con 42 triunfos, a uno de llegar al 300 en su carrera, y con la sensación de estar en un momento muy dulce y que puede tener continuidad la temporada que viene. Si este nivel es habitual durante 2022, la española acostumbrará al público a verla levantar muchos más grandes títulos.



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