«es el regalo más valioso»

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MADRID
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La psicóloga del Grupo de Trabajo de Apego y Parentalidad del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia, Cintia Ferris Lantero, ha emplazado a los adultos a dedicar tiempo para jugar con los niños de cara a las fiestas de Navidad, porque «es el regalo más valioso» que se les puede realizar.

En declaraciones a Europa Press, Ferris ha remarcado que el juego es una parte «tremendamente importante del desarrollo infantil que debe fomentarse y apoyarse». Para ello, ha señalado que lo primero que necesitan los niños son «adultos calmados que escuchan y respetan las características y necesidades, también, durante el juego».

«Nuestros hijos desarrollarán un fuerte concepto de si mismos y su autoestima con estos gestos», ha manifestado esta psicóloga, que insiste en animar a los adultos a dedicar tiempo a jugar con los menores.

«Nuestro tiempo, es el más valioso regalo para nuestros hijos», según Ferris, quien señala que «disfrutar juntos es la base de la confianza mutua, del respeto y la obediencia».

Sin embargo, recuerda que hay que tener en cuenta que los niños también «necesitan su propio tiempo y espacio para aprender estas habilidades». Por ello, ha puntualizado que las lecciones aprendidas del juego no son algo que los padres deban enseñar activamente. En cambio, ha remarcado que «la belleza es que los niños descubren estas gemas mientras juegan, solos o con nosotros; todo con mucha diversión».

Ferris ha reconocido que el juego es una actividad «fundante» para todo ser humano «porque es divertido, pero también por su rol en el desarrollo saludable de un niño». En concreto, ha detallado que el juego es el medio por el cual los niños aprenden y practican todo tipo de procesos psicológicos (socio-afectivos y cognitivos), al tiempo que ensayan y participan en la construcción de los roles en la familia y con sus pares.

Así, Ferris señala que actividades «aparentemente simples» como hacer rodar una pelota de un lado a otro con un hermano o ponerse un disfraz perfeccionan habilidades como aprender a turnarse, habilidades motoras finas, propiocepción (conciencia del cuerpo en el espacio) y llevarse bien con los demás.

Seis tipos esenciales de juegos

Ferris ha detallado las descripciones y edades típicas en las que emerge los seis tipos esenciales de juego en los que participan los niños, propuestos por la socióloga Mildred Parten. No obstante, ha advertido que cada niño «se desarrolla a su propio ritmo» y puede participar en este tipo de juegos «antes o después». Además, a menudo se solapan.

Uno de estos tipos es el de ‘Juego desocupado’, que ocurre principalmente en los bebés, desde el nacimiento hasta los tres meses. «Para el ojo inexperto, es probable que no parezca un juego en absoluto», afirma. Sin embargo, ha remarcado que la actividad infantil de observar su entorno y/o mostrar movimientos aleatorios sin aparentemente ningún objetivo es, en realidad, un juego desocupado.


Los padres no necesitan hacer nada especial para fomentar este juego,
ya que los bebés lo hacen instintivamente. Sin embargo, Ferris considera «importante» permitir que los bebés tengan tiempo para explorar sin obstáculos, incluso si solo mueven las manos y los pies en el aire.

La segunda modalidad es el denominado ‘Juego funcional o de ejercicio’ que puede considerarse parte del anterior o una continuación del mismo, en tanto se puede reconocer mayor intencionalidad y repetición de lo «jugado» para lograr dominio de una habilidad.

Este tipo de juego consiste, principalmente, en la repetición de ciertas acciones con el fin de obtener un resultado inmediato y placentero, según esta psicóloga, que señala que las acciones pueden realizarse con objetos o sin ellos. De esta forma, los juegos de ejercicio pueden ser con el cuerpo, con objetos o con personas.

Entre los 4 y los 8 meses de edad, sin perderse lo anterior, la innovación sería que la acción la realiza más sobre su entorno físico y/o social.

Cabe señalar que el «juguete» favorito entre el nacimiento y los 6 meses son los cuidadores del bebé. Éste necesita, diariamente, momentos tranquilos para «enamorarse» de la cara de los adultos y, por turnos, realizar acciones sencillas como sonreír o sacar la lengua.

De los 8 a los 12 meses aparece mayor grado de intencionalidad en las acciones que realiza el niño. Asimismo, desde los 12 hasta los 18 meses, el juego se caracteriza por un uso más instrumental de los objetos.

Juego solitario

Por su parte, la modalidad el ‘Juego solitario’, como su propio nombre indica, consiste en que el niño juega solo y es importante porque «le enseña al niño cómo mantenerse entretenido y, eventualmente, le abre el camino a la autonomía», según Ferris, quien detalla que los juguetes para el juego independiente pueden ser cualquier cosa con la que los bebés, niños pequeños o preescolares jueguen solos, como animales de peluche, bloques, muñecos de juguete, disfraces de disfraces, matracas, «herramientas» de juego, muñecos, juguetes de empuje y libros.

Cualquier niño puede jugar de forma independiente, pero este tipo de juego generalmente comienza a surgir a los dos años y es más común en niños de entre dos y tres años. «Si un niño es tímido y no conoce bien a sus compañeros de juego, es posible que también prefieran este tipo de juego en edades más avanzadas», ha precisado.

Por otro lado, el ‘Juego de espectadores’ se desarrolla cuando un niño simplemente observa a otros niños jugar y no participa en la acción. Es típico de los niños de entre dos y tres años y es especialmente común para los niños más pequeños que están trabajando en el desarrollo de su vocabulario. «Es una forma saludable de aprender a través del juego y es parte del viaje de juego de su hijo», añade Ferris, que precisa que «mirar les ayuda a ganar confianza y a aprender el marco para las futuras etapas del juego».

Otra modalidad es la de ‘Juego paralelo’. «Ponga a dos niños de 3 años en una habitación juntos y esto es lo que probablemente verá: los dos niños se divierten, juegan uno al lado del otro en sus propios pequeños mundos», según esta psicóloga, que indica que este tipo de juego comienza alrededor de los dos años.

En cuanto al denominado ‘Juego asociativo’, que comúnmente comienza entre las edades de tres o cuatro años, también presenta a los niños jugando separados unos de otros. Pero en este modo de juego, están involucrados con lo que el otro está haciendo. Por lo general, desaparece gradualmente a los cinco años.

Esta es una etapa importante del juego porque ayuda a los pequeños a desarrollar una gran cantidad de habilidades, como la socialización, turnarse, resolución de problemas, la cooperación y el desarrollo del lenguaje, añade.

Finalmente, el ‘Juego cooperativo’ es en el que todas las etapas se unen y los niños realmente comienzan a jugar juntos. Por lo general, ocurre entre los cuatro y los cinco años de edad, y es el tipo de juego predominante que se observa en grupos de niños en edad preescolar mayores en adelante o en niños en edad preescolar más jóvenes que tienen hermanos mayores o han estado rodeados de muchos niños.

El juego cooperativo usa todas las habilidades sociales en las que el niño ha estado trabajando y las pone en acción. Esta etapa de juego puede abarcar muchos tipos diferentes de juego y «prepara el escenario para interacciones futuras a medida que su hijo madura y se convierte en adulto», señala Ferris.

Esta psicóloga señala que existen otros tipos clave de juego que también contribuyen al desarrollo de un niño y que suelen aparecer una vez que el niño comienza a participar en el juego cooperativo. Incluye las modalidades de ‘Juego competitivo’, ‘Juego constructivo’, ‘Juego dramático/de fantasía’ o ‘Juego simbólico’.

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