‘El poder del perro’: Un fiero western sobre la masculinidad

‘El poder del perro’: Un fiero western sobre la masculinidad



Benedict Cumberbatch en ‘El poder del perro’.

Jane Campion explora el sexo y los juegos de poder en ‘El poder del perro’, una película con múltiples capas para el espectador exigente

Borja Crespo

Poderoso título para lo último de Jane Campion, cineasta que personifica lo complicada que puede llegar a ser una carrera cinematográfica coherente. Los éxitos puntuales no certifican una trayectoria imparable. Tras llamar la atención con la sugestiva ‘Un ángel en mi mesa’ y situar su nombre en la historia del cine con la multipremiada ‘El piano’, emotiva a rabiar, llegó el tropezón de ‘Retrato de una dama’ y el resbalón total con la incomprendida ‘En carne viva’. Es difícil mantener el nivel creativo y convencer siempre a crítica y público a lo largo de los años. ‘El poder del perro’ visita algunas salas de cine antes de estrenarse en streaming en Netflix por todo lo alto, pero ya ha podido verse en algunos festivales de peso, donde ha sido recibida con los brazos abiertos y excelentes comentarios, recordando el interés por la obra de una artista que no filma cualquier cosa, como deja bien claro también su trabajo reciente tras las cámaras en la recomendable serie ‘Top of the Lake’.

Vídeo.

Tráiler de ‘El poder del perro’.

Benedict Cumberbatch protagoniza un fiero neowestern, bien fotografiado, coproducido entre Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda. Premiado a la mejor dirección en Venecia, el filme adapta con ideas la intensa novela de Thomas Savage, la historia de dos hermanos, copropietarios de un rancho en Montana, a cual más diferente. Son la cara y la cruz en un mundo en constante evolución. Mientras uno es cruel y ambicioso, el otro es pura generosidad. El choque es inevitable, aupándose como un retrato certero sobre la masculinidad. Una película con múltiples capas, como es el buen cine, que debido, precisamente, a su emoción e intensidad puede resultar algo tediosa para un espectador pasivo, acostumbrado a que se lo den todo trillado en pos del entretenimiento. Una boutade comentar que el disfrute de una producción de estas características es mayor en pantalla grande.

Kirsten Dunst, añorada desde ‘La seducción’, siempre magnífica, y Elisabeth Moss, elevada a los altares gracias al tirón de la adaptación serializada de ‘El cuento de la criada’, coprotagonizan ‘El poder del perro’ junto al carismático y aquí extraordinario Cumberbatch, además de Jesse Plemons, al que podemos ver en otro estreno de la semana, la cinta de terror ‘Antlers: Criatura oscura’, y la emergente Thomasin McKenzie, también presente en la cartelera con la visualmente portentosa ‘Última noche en el Soho’. Un plantel actoral excepcional a las órdenes de Campion, cuya pasión por el medio y el relato que quiere contar es notorio, un western ambientado en el siglo XX con secuencias majestuosas, repletas de recovecos que abren las puertas de la reflexión. Destellos de lirismo en una exploración del sexo y los juegos de poder que deja huella más allá de la retina.



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