El derbi más especial de Alemania

El derbi más especial de Alemania




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El muro de Berlín separó a familias, parejas, amigos e incluso rivalidades. Partió en dos a la capital durante más de 25 años y, como consecuencia, generó dos realidades completamente diferentes. Su trazado condicionó todos los aspectos de la sociedad y, desde entonces, nada volvió a ser igual. Asimismo, la división alemana también evitó que algunas enemistades surgieran, como es el caso de los equipos de fútbol más icónicos de la ciudad, el Hertha y el Unión, dos clubes separados por escasos kilómetros obligados al desapego. Sin embargo, desde que el Unión pisara por primera vez la Bundesliga en 2019, una animadversión deportiva está creciendo entre ambos, porque el dominio futbolístico de la ciudad está en juego.

Pero comencemos por el principio.

El Hertha, emplazado en el lado occidental de la capital, compite desde la creación de la
Bundesliga
en el espectacular Olímpico de Berlín. Es un club histórico, un equipo conocido en cualquier rincón del planeta que aparte de jugar en un campo legendario, por su masa social y por la cantidad de años en la élite, es el club insignia de la ciudad. En un pasado ya lejano tuvo ciertas rivalidades con otros equipos de Berlín que alcanzaron la Primera división de la República Federal (como el Tasmania 1900 o el Blau-Weis), pero ninguna realmente sentimental como la actual con el Unión. Sin embargo, pese al predominio blanquiazul en la ciudad, deportivamente nunca ha sido un club laureado en la competición alemana: en su palmarés solo destacan dos solitarias Copas de Alemania.

Aficionados del Herta en las gradas del Olímpico de Berlín
Aficionados del Herta en las gradas del Olímpico de Berlín – @HerthaBSC_ES

En el lado opuesto de Berlín se encuentra el Unión, un equipo construido por y para sus socios que siempre siguió un perfil mucho más humilde. Compitió entre la Primera y la Segunda división de la Liga de la República Democrática, engendró una verdadera rivalidad con el Dinamo de Berlín (el club de la Stasi y el equipo más laureado de
la extinta DDR-Oberliga
) y levantó una valiosísima Copa de la RDA como el mayor éxito en su historia. Es un club humilde, cercano al aficionado e íntimamente relacionado con la clase trabajadora de los suburbios capitalinos.

Un pasado de añoranza

Cuando el Hertha y el Unión fueron coetáneos a la división de su nación, ciertamente, se generó entre ambas aficiones una sensación cercana a la de despedir a un amigo. Añoraban estar tan cerca y a la vez tan lejos, porque pese a vivir al lado, aún no se conocían en el cara a cara. Tal era el afecto entre las dos entidades que tras la caída del muro organizaron un amistoso en el Olímpico de Berlín donde más de 50.000 aficionados de ambos equipos se mezclaron en uno bajo una pancarta que rezaba: «Juega el Hertha, juega el Unión y toda Alemania celebra».

Sin embargo, esta bonita historia de amor fraterno hace ya varios años que acabó. El Unión, tras la caída de la RDA, como el resto de equipos de la DDR-Oberliga, vivió una larga etapa de pobreza y penumbra de la que solo gracias al sudor de sus socios consiguió reponerse. Así, tras atravesar un extenso desierto, en 2019 pisó por primera vez la Bundesliga para encontrarse con su viejo vecino. Hoy, el Unión es el único equipo de la extinta Liga de la RDA en la Primera división alemana, supera en la clasificación holgadamente al Hertha e, incluso, está disputando la Conference League, la última competición continental creada por la UEFA.

El fútbol, como antaño, de pie

Cuando uno camina por los aledaños de la casa del Unión Berlín, el estadio An der Alten Försterei, sabe que está en un lugar especial. Es bajarse del tranvía y toparse de lleno con un bosque gris y frondoso típico del extrarradio berlinés. Si no fuera por la marea de camisetas rojas que dibujan el camino al estadio, es imposible distinguirlo entre los árboles, pero cuando está cerca, mientras sortea troncos caídos y raíces pronunciadas, empieza a escuchar los gritos de ‘Eisern Union’ y cuando de forma abrupta choca con el pequeño estadio, construido precisamente por sus socios, y ve a más de 20.000 personas bebiendo cerveza, sonriendo y cantando al unísono, está contemplando la viva imagen de un fútbol de otra época. Ya en el interior, llama la atención que solo hay asientos en una tribuna, mientras que en el resto de la grada el fútbol se ve de pie, aglomerado y fundido en una masa roja y uniforme. Con cada gol, las bufandas vuelan, los vasos se derraman y el estadio vibra. Ante el Hertha, obviamente, estas sensaciones se multiplican.

El derbi de esta tarde (18:30 horas, Movistar) será solamente el quinto entre ambos conjuntos en la máxima categoría alemana. En los cuatro partidos anteriores, correspondientes a las dos campañas pasadas, el balance es favorable al Hertha (ha ganado dos, empatado uno y perdido otro). Pero este curso, el Unión llega a este choque octavo en la clasificación, cinco puestos por delante de su rival. Solo cuatro puntos les separan, la igualdad es máxima y el An der Alten Försterei ya congrega gargantas nerviosas en sus inmediaciones. El espectáculo está servido.

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