¿Cómo serían hoy los cisnes de Capote? Aquellas mujeres ricas y ociosas que se reunían en La Côte Basque, el famoso restaurante neoyorquino, se movían entre las inmensas fortunas de sus familias, casi todas generadas por industrias prosaicas como la construcción, las farmacéuticas o las inversiones bursátiles, y el mundo del arte y la cultura, donde el dinero les permitía precisamente esconder eso, el dinero, hacerlo útil y hasta bello. Las incursiones de aquella alta sociedad en la cultura pop se veían entonces como una excentricidad solo reservada a quienes comprendían que los códigos de la baja y la alta cultura se terminarían fusionando.
Fuente: elpais.com