”La cena que sirven es cara, pero la conversación es comida basura”. Leo esta frase mortal con la que Vivian Gornick sentencia en La mujer singular y la ciudad un evento al que ha sido invitada junto a su fiel amigo Leonard. Cierro el libro y suspiro, me hundo tanto como puedo en el asiento del avión que me lleva a París, donde he sido invitada a un evento en el que espero, la conversación pueda compararse al menos con el menú del día de un bar tradicional: sin ínfulas, previsible, quizás, pero libre de sorpresas. Al fin y al cabo no espero (ni deseo, ciertamente) que un evento social sea el escenario de ningún debate socrático.
Fuente: elpais.com