La industria de la belleza vive una auténtica contradicción. Por un lado, el marketing ha popularizado el controvertido término skintellectuals, algo así como intelectuales de la piel, para describir a consumidoras capaces de distinguir un péptido de un retinoide, explicar para qué sirve cada ácido o exosoma y calcular qué activos pueden convivir en una misma rutina. Por otro, y casi como reacción a tanto exceso, triunfan los productos multiusos: fórmulas fáciles de aplicar, capaces de resolver varios gestos a la vez y de reducir el neceser a lo esencial. El informe Beauty Pulse 2026, de Spate, refleja estas ganas de simplicidad: el interés por los productos de maquillaje multiusos creció un 59% interanual, lo que convirtió a esta subcategoría la que más avanzó, con un índice de popularidad media mensual de 4,1 millones, 1,5 millones más que el año anterior.
Fuente: elpais.com