El 30 de septiembre, una madre gritaba en medio de una calle de Ciudad de Gaza. Su hija, Imán Abdel Aal, acababa de morir en un bombardeo aéreo israelí en un apartamento residencial, junto con otras dos personas. “¡Imán, Imán! ¡Señor, dame fuerza!”, gritaba en un vídeo desgarrador, frente al cadáver de su hija ya envuelto en una bolsa blanca cerca del hospital Al Shifa.
Fuente: elpais.com