
Amanece con lluvia en Kramatorsk, bastión ucranio bajo amenaza rusa en el frente oriental. Lo que supone un problema para que los drones vuelen se convierte en una oportunidad para que la infantería del Kremlin trate de ganar terreno. Se trata, en todo caso, de pequeñas escaramuzas. Así lo observa EL PAÍS desde un puesto de mando militar en Kramatorsk a través de imágenes captadas por los drones el jueves pasado. La línea del frente no sufre apenas cambios y la guerra está atrapada en una compleja maraña camino del quinto aniversario de la gran invasión rusa. Kiev, además, cierra una semana en la que se ha llevado serios reveses. Por un lado, en casa, los ataques sobre una veintena de sus regiones y, por otro, en la arena internacional, el revolcón que supone el indisimulado alineamiento de Estados Unidos con Rusia.




Fuente: elpais.com