Gary St Pierre está muy preocupado por la imagen que sus vecinos están dando al resto del mundo. Tatuajes nazis, denuncias de maltrato a mujeres, acusaciones de corrupción, dinero sucio e incluso de relaciones incestuosas… “Tengo 76 años y jamás había visto una campaña tan sucia como esta. Mi buzón está lleno de propaganda contra unos y otros. Estoy deseando que todo esto acabe”, afirma este jubilado orgulloso de provenir de una estirpe de ciudadanos de Maine por los cuatro costados que se remonta a varios siglos atrás, cuando sus antepasados desembarcaron desde Francia en este territorio fronterizo con Canadá.
Fuente: elpais.com