Cuando Nick Cave vio entrar a Susie Bick en el museo Victoria and Albert de Londres, en 1997, sintió que todos los iconos que habían esculpido su imaginación se encarnaban en ella. En el documental 20.000 días en la Tierra (2014) recuerda que, al verla, en su cabeza irrumpieron Marilyn Monroe, Anita Ekberg, el cuadro El origen del mundo, de Gustave Courbet, y todas las modelos y los anuncios que lo obsesionaban. “Todo ese incesante torrente de imágenes eróticas estalló. Y me perdí para siempre en ella”, dice. El recuerdo habla tanto de la mirada de Cave como de la forma en que un enamoramiento proyecta sobre el otro un imaginario previo.
Fuente: elpais.com