El número de buques mercantes que navegan con bandera rusa ha aumentado en más de un centenar en apenas año y medio, lo que supone un incremento de más de un tercio del registro ruso. La mayoría de estas nuevas adiciones pertenecen a la llamada flota fantasma, formada por barcos viejos, a menudo sin seguro y de propiedad opaca, que, según la definición de la Organización Marítima Internacional (OMI) “evaden el cumplimiento de la normativa de seguridad”, por ejemplo, apagando el transpondedor que indica su posición y ruta, a fin de “eludir sanciones”. En este caso, las impuestas por los países occidentales en castigo por la invasión rusa de Ucrania.
Fuente: elpais.com