El Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) ha situado a su "escuadrón suicida" femenino como la pieza maestra de su estrategia armada, consolidando un fenómeno que sacude con violencia los protocolos de seguridad históricamente diseñados para combatir hombres.
Eran jóvenes, universitarias y procedentes de familias de clase media que, según el relato de su grupo, decidieron dejarlo todo atrás para vestir el chaleco explosivo. En algunos casos que han conmocionado al país, también eran madres.
Las mujeres ocuparon la primera línea en la última ofensiva del 31 de enero, la más letal en años con cerca de 200 muertos, lo que permitió a la insurgencia golpear de forma simultánea doce puntos clave del aparato de seguridad paquistaní que se encontraban bajo estricta vigilancia.
¿Quiénes son las mujeres de la Brigada Majeed?
La Brigada Majeed es la unidad de élite del BLA dedicada a misiones de sacrificio (fidayee). En agosto de 2025, el Departamento de Estado de EE. UU. la designó formalmente como Organización Terrorista Extranjera (FTO), vinculándola a una escalada de atentados suicidas y secuestros masivos.
Aunque el grupo es tradicionalmente masculino, ha institucionalizado un ala femenina que ha pasado de tareas de logística a ejecutar los ataques de mayor impacto contra objetivos militares y estratégicos.
Su condición femenina permite al grupo eludir los perfiles de sospecha y acceder a instalaciones restringidas, una ventaja operativa que facilitó ataques contra sedes de la inteligencia paquistaní (ISI) en la última ofensiva
Asifa Mengal, inmolada a sus 21 años
La joven Asifa Mengal es uno de los rostros de la última oleada de ataques suicidas. Según el BLA, se alistó en la Brigada Majeed al cumplir 21 años, preparada para unirse a una nueva estrategia de ataques.
Mengal murió el pasado fin de semana al conducir un vehículo cargado de explosivos contra la sede de la inteligencia paquistaní (ISI) en Noshki, un enclave clave para el control militar de la región.
El uso estratégico del género
Para el BLA, el despliegue femenino es una ventaja operativa. En una sociedad conservadora donde el registro físico a mujeres es limitado por normas de modestia, las insurgentes logran aproximarse a objetivos que serían inalcanzables para hombres.
Este punto ciego de seguridad ha facilitado ataques contra intereses estratégicos, como los vinculados al Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), que buscan elevar el coste de la inversión extranjera y forzar la retirada de los proyectos de infraestructura de Pekín en una región que los separatistas consideran bajo explotación colonial.
Propaganda y captación
La insurgencia ha trasladado su narrativa de captación a plataformas como Telegram, donde publica carteles heroicos y fotografías de alta resolución minutos después de cada ataque.
El BLA explota esta mística mediante la difusión de fotografías de sus "mártires", con biografías detalladas y vídeos que presentan la inmolación como el "compromiso máximo" con la causa.
Un conflicto étnico, no religioso
A diferencia de la insurgencia de los talibanes paquistaníes (TTP) en el norte del país, las mujeres del BLA no buscan la implantación de la sharia. Su motor es el nacionalismo étnico y el control de los recursos minerales de la provincia más extensa y pobre de Pakistán.
La inclusión de perfiles como el matrimonio de Yasma y Waseem Baloch, fallecidos en el asalto a Pasni, refuerza la estrategia del grupo de presentar la insurgencia como una causa familiar y generacional que no admite vuelta atrás hacia la vía política.
Shari Baloch: la profesora que activó el terror femenino en 2022
El origen de este fenómeno se remonta a abril de 2022 con Shari Baloch, la primera mujer en inmolarse con el grupo. Profesora de primaria, con un máster en Zoología y madre de dos niños, detonó una carga explosiva al paso de una furgoneta con ciudadanos chinos en la Universidad de Karachi.
Su ataque sentó un precedente operativo que desmanteló los manuales de inteligencia, centrados hasta entonces en el perfil del insurgente varón de origen rural.
El colapso de la seguridad y la "Operación Herof"
El balance oficial de la ofensiva, bautizada por el BLA como Operación Herof 2.0, sitúa las víctimas mortales en cerca de 60 fallecidos, entre ellos 22 miembros de las fuerzas de seguridad y 36 civiles, mientras que las autoridades aseguran haber abatido a cerca de 200 insurgentes en las contraoperaciones militares.
Según el Centro de Investigación y Estudios de Seguridad (CRSS), 2025 ya fue el año más mortífero de la última década, con un aumento del 34 % en la violencia total.
El Ejército informó que se realizaron 75,175 operaciones de inteligencia en las que murieron 2,597 militantes, la cifra más alta registrada en un solo año.
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Fuente: diariolibre.com