“Oye, Honduras, ¿y tú por qué vas para África?”, le dijo entre risas un oficial a Bryan Omar Sánchez aquella tarde del 29 de julio en que ni su llanto, ni sus reclamos, ni el hecho de que no hubiera dado su consentimiento impidieron que lo deportaran a la República Centroafricana.
Fuente: elpais.com