
Hay series discretas, con una producción pequeña, sin alardes ni excesos, con un casting también discreto y que, sin embargo, resultan interesantes, incluso atractivas. Es el caso de Paolo, creada y dirigida por Sébastien Marnier, coguionista de la misma, que, además, es la adaptación libre de su primera novela, Mimí. Es decir, que es un empeño personal de su creador y en la que hay ciertos detalles autobiográficos, por más que la ficción no tiene por qué atenerse a la vida de su autor.
Fuente: elpais.com