El número 116 de la rue Réaumur de París queda entre los dos mundos que explican Revolut. A un lado queda el histórico distrito de la Bolsa; al otro, el barrio de Sentier, que concentra buena parte del ecosistema tecnológico de la capital francesa. En ese cruce entre las finanzas y la tecnología, el banco prepara su nueva sede para Europa occidental. Por dentro, todavía está en obras: plásticos por el suelo, cintas protectoras en las paredes y olor a pintura fresca. Faltan meses para que las nuevas oficinas estén terminadas, pero ese día el ambiente tiene algo de escenario preparado para una visita especial, la del fundador y consejero delegado del banco, Nik Storonsky.
Fuente: elpais.com