La obra de la escritora lesbiana francesa Monique Wittig es acaso una invitación para redefinir cómo entendemos los clivajes de nuestros transfeminismos contemporáneos. Una ocasión para volver a pensar en los modos posibles de reparación y edificación de mundos vivibles en este presente herido. La experimentación que supone su escritura aparece como una disrupción al tiempo acelerado, entrópico y deserotizado que organiza nuestras subjetividades actualmente. Apelo a la figura de Eros para señalar el encadenamiento entre nuestra experiencia situada de estar vivas, y la textura de las palabras que podemos inventar para nombrarla. Entendiendo la erótica como aquella fuerza que nos expande más allá del límite de nuestra piel. Potencia orientada al azar de los encuentros.
Fuente: elpais.com