Me planto ante Lucía con una lista de temas bastante ambiguos que me apetece tratar con ella, nos sentamos y la llamo Lucía aunque no esté segura de si ese es su nombre. Mitad escéptica mitad curiosa respecto a si su personalidad es parecida a lo que intuyo de ella en sus reels, nos hacemos un par de comentarios de rigor sobre gente en común y casas donde hemos vivido (porque en realidad es ella quien se planta delante de mí, le estoy abriendo la puerta de mi casa, y es mi balcón el lugar donde nos sentamos para hablar).
Fuente: elpais.com