Al Barça le mueve la prisa en Europa. Tiene tanta necesidad de ganar la Champions, tal es su excitación y deseo, que a veces le cuesta o se olvida de jugarla, como si quisiera ser campeón en invierno, tan superior al Galatasaray que sorprendió que al minuto 43 perdiera por 1-0. A una concesión en un repliegue ya muy repetida en los últimos 17 partidos e impropia de un aspirante respondió con una remontada digno de un campeón, dueño y señor del partido, entregado a la magia de Lamine Yamal. El demonio del Barça ofició unos minutos exquisitos en el infierno de Turquía. El público no suele ganar partidos cuando actúa el 10.
Fuente: elpais.com