El posible cupo de la Unión Europea a los coches fabricados en China es uno más de los muchos pequeños badenes que encuentran estas marcas. Por sí solo, es mucho más débil que las históricas restricciones impuestas a los importadores japoneses en los años ochenta. Pero el creciente batiburrillo de políticas de Bruselas frenará a los fabricantes chinos.
Fuente: cincodias.elpais.com