De las aulas a las calles y de Francia al resto de Europa. Las protestas sociales que vive el país galo desde hace semanas encuentran eco en otros puntos del continente, en un clima de creciente malestar ciudadano y desconfianza hacia las instituciones democráticas. Sin embargo, esta tensión social no tiene por qué significar una enmienda a la totalidad al sistema democrático. “Existe un descontento social que crece y la respuesta es decir que la democracia no funciona. Yo digo lo contrario: La protesta social sin violencia es un síntoma de la vitalidad de la democracia”, ha defendido este lunes María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas, durante el foro World in Progress, organizado por el Grupo PRISA en Barcelona.
Fuente: elpais.com