En una historia del arte dominada por la mirada masculina y heteropatriarcal, cada vez que las disidencias empiezan a ocupar espacios que durante siglos les fueron negados supone una buena noticia. Cuando además se trata de una propuesta tan conectada como la de La Chola Poblete (Guaymallén, Mendoza, Argentina, 1989) y Seba Calfuqueo (Santiago de Chile, 1991), quienes desembarcan este otoño en Madrid con hasta tres poderosas exposiciones que celebran lo trans y la experiencia racializada del mundo, es un acontecimiento.
Fuente: elpais.com