La polémica es más vieja que el hilo negro. Mucho antes de que existieran TikTok, X o los argumentarios virales sobre ‘sexualización’, ya había gente escandalizándose por cómo se vestían las mujeres jóvenes. Cambian las plataformas, cambian las estrellas del pop y cambian las palabras utilizadas para condenarlas, pero el mecanismo siempre es el mismo: una cantante (llámese Madonna, Britney o Miley, lo mismo da) aparece sobre un escenario llevando algo considerado “demasiado corto”, “demasiado infantil”, “demasiado sexy” o, simplemente, “demasiado”. Entonces la conversación deja de girar en torno a su música y empieza a girar alrededor de su cuerpo. Y ahora le ha tocado a Olivia Rodrigo.
Fuente: elpais.com