Cuenta la leyenda que el primer emperador chino se obsesionó tanto con la tinta roja que solo él podía escribir con ese color; quien lo imitara, cometería un acto de traición y sería inmediatamente ejecutado. Un decreto que asumió por completo la dinastía coreana Joseon, perpetuándolo como tabú cultural: si escribes el nombre de una persona con tinta roja, presagiarás su muerte. Un argumento lo suficientemente provocador para el joven Jun Lim, fundador de la casa de perfumería Borntostandout.
Fuente: elpais.com