Cuando Israel y Marruecos anunciaron la semana pasada que nombrarán embajadores (llevando sus relaciones bilaterales a su cénit histórico), la legación diplomática de Israel en el Reino Unido ―uno de sus aliados tradicionales— cumplió justo un año sin embajador. Días antes, Nauru, una minúscula isla con menos habitantes (12.000) que el pequeño barrio barcelonés de La Barceloneta, se convirtió en el noveno país —y el tercero del Pacífico Sur— en abrir embajada en Jerusalén, rompiendo la política casi general de tenerlas en Tel Aviv o alrededores. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, definió entonces Nauru como “uno de los mayores amigos de Israel en la comunidad internacional”.
Fuente: elpais.com