Estas semanas me ha costado no caer en la ansiedad y el pánico ante los pronósticos apocalípticos acerca de las consecuencias de una inteligencia artificial (IA) fuera de control. Las advertencias acerca de que puede acabar con todos nosotros y las llamadas de los responsables de las grandes empresas tecnológicas a pausar su desarrollo producen vértigo. Me es difícil discernir qué hay de interés propio de la industria y de verdadera preocupación por el futuro de la humanidad en estos pronunciamientos. En cualquier caso, aunque veo difícil lograrlo, creo que tiene mucho sentido pausar su desarrollo, y que se puede lograr una IA segura que permita aprovechar todas las promesas de mejora que trae para toda la humanidad, especialmente en el terreno de los buenos empleos.
Fuente: elpais.com