El destino dispuso que España estrenara su segunda estrella contra Inglaterra, un rival formidable que se había encontrado en la final de la Eurocopa de 2024 y que terminó tercera este verano el Mundial. Además, en su santuario de Wembley, estadio de resonancias míticas, donde los ingleses habían bordado su única estrella. El duelo cumplió las expectativas: la Roja no consiguió monopolizar el control como en los últimos tiempos, porque la selección de Tuchel sigue creciendo, no elude el choque y tiene armas para golpear. Tanto, que colocó a España en una situación inusual, por primera vez en un año por detrás en el marcador y con un penalti para situarse 3-1. Falló Kane y De la Fuente reaccionó con dos cambios que dieron la vuelta a la noche. Entraron y marcaron Baena y Oyarzabal, que ya amargó a Inglaterra en la final de la Euro. Con un guion distinto al de siempre, teniendo que reponerse del borde del precipicio, España también asaltó Wembley: 39 partidos seguidos de competición sin perder.
Fuente: elpais.com