En una de mis tiras favoritas de Calvin y Hobbes, el pequeño Calvin está jugando en un arenero cuando Hobbes le pregunta si no debería estar haciendo una redacción para clase. Entonces Calvin se pone entre melodramático y trascendente (me encanta cuando toma esa actitud) y responde que la creatividad no es un grifo que se abre y cierra a voluntad, sino que para poder escribir hay que encontrarse en el tono adecuado. Cuando el tigre de peluche le pregunta cuál es ese tono, Calvin responde: el pánico del último minuto.
Fuente: elpais.com