Por mucho que tu feed de Instagram se empeñe en resucitar el 2016, las uñas sobrecargadas, artificiales y extralargas viven sus horas más bajas. Su apogeo llegó en 2018, cuando Rosalía convirtió las siluetas afiladas y ornamentadas de El mal querer en un icono tan potente como su música. Hoy, la silueta se reduce y triunfan las manos relajadas en tonos lechosos, translúcidos o rosas apenas perceptibles, eso sí, repletas de anillos.
Fuente: elpais.com