El Real Madrid se estrenaba en casa en la Euroliga después de disputar las tres primeras jornadas lejos del Movistar Arena. Tres encuentros aciagos que terminaron en tres derrotas, algo que nunca había experimentado el equipo blanco en su historia. Urgía una victoria como fuera. Y los de Pedro Martínez se pusieron el mono de trabajo desde el inicio ante un Partizan de Joan Peñarroya que llegaba con pleno de victorias.
Fuente: elpais.com