Pep Guardiola y Kaldoon al-Mubarak, el mito y el presidente, asistieron desde el palco del Etihad al partido más grande que se puede ver en estos días de otoño. El Manchester City - Paris Saint-Germain, el líder de la liga más rica del mundo contra el doble campeón vigente de la Champions, dos plantillas orladas por la opulencia y los títulos se confrontaron con un fútbol ofensivo que hace escuela. No decepcionaron. El choque produjo alguno de los momentos más brillantes de la temporada que se inicia. Al cabo de una interminable sucesión de acciones estrepitosas y bellas, el intercambio no dejó lugar a dudas: el PSG representa una excelencia que nadie, de momento, ha podido igualar. Va lanzado hacia el triplete.
Fuente: elpais.com