El aparente intento por un piloto omaní de estrellar un avión a Tel Aviv con cerca de 170 israelíes a bordo ha pasado de baza electoral para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a polémico punto débil que no deja de crecer a tres semanas de unas elecciones decisivas. Este lunes, el discurso político y mediático ya no gira en torno a la épica del copiloto indio y de los pasajeros israelíes que evitaron la tragedia. Tampoco en torno a las amenazas de Netanyahu (“si alguien está detrás, lo pagará caro”), que ha tratado de capitalizar el incidente, recibiendo a los pasajeros en el aeropuerto de Tel Aviv y haciéndose fotografiar hablando con los “héroes”: los israelíes que ayudaron a impedir la tragedia y el copiloto indio, Smit Machchhar. Ahora, tras varias filtraciones que dejan en mal lugar tanto al Gobierno como a los servicios secretos, el debate se centra en la creación de una comisión independiente que investigue los agujeros que permitieron que ese piloto tomase las riendas de un avión a Tel Aviv repleto de israelíes.
Fuente: elpais.com