Quién podría imaginar que un trozo de tela usada por los marineros en la cubierta de los barcos para quitarse en sudor terminaría por colonizar la pasarela. Elemento indisoluble de la estética corsaria durante siglos, lo de ceñirse alrededor del gaznate se derivó de una costumbre noble para evitar que el cuello de la camisa se ensuciara o —bien que por su rigidez— no causara heridas en la piel. En el atuendo de los piratas, podía desde proteger del sol cegador del Caribe a improvisar un torniquete o disimular las manchas de alquitrán y sangre durante una contienda.
Fuente: elpais.com