Citadel es uno de los centros comerciales más visitados de Los Ángeles. Pero en estos tiempos de vacas flacas, son pocos los clientes que recorren sus tiendas de ropa, bolsos y calzado. En esta calurosa tarde de octubre, está Rocío López, quien ha venido a darse “un lujo” en medio de los recortes que su familia ha hecho para aliviar el impacto cada vez que llena el tanque del coche o hace la compra en el supermercado. La presión sobre sus finanzas se hizo más evidente con su última declaración de impuestos: ella y su marido se llevaron un disgusto al descubrir que debían pagar 8.000 dólares al fisco estadounidense.
Fuente: elpais.com