San Sebastián, 28 de julio de 2026, 15.30 horas. Una pareja pasea por el centro de la ciudad abrazada a un paraguas. Podría tratarse de la típica postal del verano donostiarra (ya saben, regado desde siempre con días de chubascos y alguna galerna sorpresa), pero hace un sol de justicia, no hay una sola nube y el termómetro supera los 35 grados. Ese paraguas no es para la lluvia: es para protegerse de algo mucho más incómodo, y este verano también más frecuente, el calor.
Fuente: elpais.com