Cuando Letizia Ortiz decidió dejar de cubrir sus canas, mientras que algunos medios alababan su decisión, la prensa británica prefirió volver a convertir el cabello de las mujeres en motivo de debate al criticar a la reina. La melena de la mayoría de las primeras damas de la historia moderna de Estados Unidos también ha terminado por ser motivo de análisis. Nancy Reagan se arreglaba el pelo al menos una vez a la semana, Jacqueline Kennedy se cepillaba el pelo 75 veces cada noche y Michelle Obama, consciente de que su pelo iba a ser motivo de politización, decidió llevar la melena lisa durante el mandato de su marido. Porque es indiscutible que el pelo no es un tema banal, sino un asunto político.
Fuente: elpais.com