“Cuando tenía 17 años me di cuenta de que mi cuerpo era un lienzo en blanco, de que podía manipular cómo la gente me veía y cómo respondía ante mí. Creo que eso, en sí mismo, es arte. La gente me va a mirar de todos modos vista lo que vista, así que les doy un motivo para hacerlo”, dice Daniel Lismore por teléfono desde Londres, la ciudad a la que se mudó aún adolescente a principios de los 2000 y convirtió en su casa. “Toda esa gente increíble, Björk, Pete Burns, Boy George, Steve Strange, estaba allí, y los club kids de los noventa bailaban en la pista del Ghetto en el Soho, muchos de ellos habían vivido la epidemia del sida. Para mí esa era la cultura de Londres, y me hice en parte de ella a principios de los 2000”, recuerda.
Fuente: elpais.com