No habían dado aún las cinco de la mañana del martes, el sol naciente aún estaba lejos. Antes de cumplirse la hora 39, apenas cubiertas mil millas náuticas, el foil de babor (lado izquierdo) del Gitana 18 hizo crack. El trimarán de Charles Caudrelier navegaba entonces a toda vela, cuarto en la clasificación de los Ultim, a cerca de 40 nudos de velocidad, viento en popa de 20-25 nudos, sobre un Atlántico frío y muy agitado, olas de tres metros, 400 millas al Norte de las Azores. Las condiciones eran ideales para el vuelo, pero el barco no conseguía despegar.
Fuente: elpais.com